miércoles, 20 de mayo de 2009

Annabel Lee

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La letra de esta canción es una adaptacion de Radio Futura del célebre poema de Edgar Allan Poe.

Primero he colocado el poema en español de Edgar Allan Poe y seguidamente he puesto la letra de la canción de Radio Futura.

La adaptación me encanta está muy bien hecha y la canción es una de mis preferidas de Radio Futura.
Comparad.

Annabel Lee

(Edgar Allan Poe - 1849)

Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.


Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar,
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.

Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.


Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí…
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.


Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee.


Así, durante toda la marea de la noche,
yazgo al ladode mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.


Adaptación de radio futura

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar

habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee

y crecía aquella flor sin pensar en nada más

que en amar y ser amada, ser amada por mí.


Éramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor

que los ángeles del cielo nos cogieron envidia

pues no eran tan felices,ni siquiera la mitad,

como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.


Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche

para helar el corazón de la hermosa Annabel Lee,

luego vino a llevarsela su noble parentela

para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.


No luce la luna sin traermela en sueños

ni brilla una estrella sin que vea sus ojos

y así paso la noche acostado con ella

mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.


Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores

que saben más, como dicen, de las cosas de la vida

ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar

separaran jamas mi alma del alma de Annabel Lee.


No luce la luna sin traermela en sueños

ni brilla una estrella sin que vea sus ojos

y así paso la noche acostado con ella

mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar

en su tumba junto al mar ruidoso.
Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar

habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee

y crecía aquella flor sin pensar en nada más

que en amar y ser amada, ser amada por mí.
Besos
Lestat De Lioncurt

lunes, 18 de mayo de 2009

Vincent - Tim Burton

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Vincent Malloy tiene 7 años

es un niño amable pero algo huraño

es bueno, obediente y muy educado

pero el quiere ser como Vincent Price, su ídolo soñado...




No le importa vivir con su perro, su gato y su hermana

aunque preferiría compartir casa con murciélagos y arañas

allí jugaría con los horrores que ha inventado

y vagaría por los oscuros pasillos solo y atormentado...

Cuando viene su tía, Vincent parece un cielo

pero se imagina sumergiéndola en cera irbiendo para su museo

hace experimentos con su perro Aborcrombie

con el fin de crear un horrible zombie

con ese espectro terrorífico para los hombres

buscaría sus victimas por la niebla de Londres...


Pero él no sólo piensa en crímenes violentos

Vincent pinta y de vez en cuando, lee cuentos

mientras otros niños leen tebeos de acción

a Vincent, es Edgar Allan Poe quien llama su atención.

Una noche cuando leía una historia horripilante

algo le hizo palidecer al instante

con tamaño disgusto su vida quedó derrumbada

pues su bella esposa viva fue enterrada

debía cerciorarse de que había muerto

e intentando desenterrarla

destrozó las flores del huerto.



Su madre lo envió a su cuarto como castigo

desterrado en sus sueños a la torre del olvido

sentenciado a pasar el resto de su vida

con el retrato de su amada que fue enterrada viva

y mientras lloraba sumido en la desesperacion

apareció su madre en la habitación

-Hijo, si quieres puedes salir a jugar

hace un día estupendo, lo puedes aprovechar-.

Vincent trató de hablar pero no pudo






los años de aislamiento lo volvieron casi mudo

así que tomó su pluma y se puso a escribir

estoy poseido por esta casa, nunca volveré a salir




Su madre le contestó

-Ni estás poseído, ni estas medio muerto

este juego tuyo es solo un invento

eres Vincent Malloy no eres Vincent Price

y no estas loco ni atormentado ¡Caray!

tienes 7 años y eres mi hijo

vete a jugar con otros niños, te lo exijo.




Y tras este toque de atención

abandonó la habitación






pero cuando Vincent trató de sobreponerse

las paredes empezaron a moverse

y crujían, temblaban y su horrible locura la cima alcanzaba

Vio Aborcrombie su terrible esclavo

y su mujer lo llamaban desde el otro lado.








De la tumba nacían sus ecos

y de las paredes surgían manos de esqueletos

todas las desgracias que sus sueños atormentaban

entraron en su vida mientras el gritaba

trató de escapar, de huir del horror

pero su mustio cuerpo se derrumbó por dolor
y debilmente... casi sin voz... recitó El Cuervo de Edgar Allan Poe...






-Y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal, no se alzará nunca más-...


viernes, 15 de mayo de 2009

El Cuervo de Edgar Allan Poe

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Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado,
en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."
¡Ah! aquel lúcido recuerdo de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más."
Ahora, mi ánimo cobraba bríos
, y ya sin titubeos:
"Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.
" Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida era el balbuceo de un nombre: "¿Leonora?"
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: "¡Leonora!"
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
"Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio."
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
"Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: "Nunca más."
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
"Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.
" Y entonces dijo el pájaro: "Nunca más."
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
"sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de "Nunca, nunca más."
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: "Nunca más,"
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
"¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido
, a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!
" Y el cuervo dijo: "Nunca más."
"¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más."
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!